lunes, 27 de octubre de 2008
Me voy de viaje. Voy a estar unas semanas fuera, viendo, oyendo, sitiendo, oliendo. Otros paisajes, otros colores, contrastes. Recorreré el desierto, mi espíritu aventurero y curioso está ansioso por partir. La incertidumbre de lo que me espera me produce un constante hormigueo en el estómago. Y sin embargo se, que cualquier viaje que el viajero se disponga a iniciar tiene que estar abierto, predispuesto a encontrar, conocer y compartir. A pesar de la distancia que se ponga, de los kilómetros que se recorran, el más intenso, el más profundo tiene que ver con uno mismo, con el viaje hacia el conocimiento y el saber. Alli dónde vas te llevas contigo cargado en la mochila, todo lo que eres, lo que sientes. Los obstáculos y la necesidad y el ánsia de superarlos. La sonrisa y el deseo de disfutar no se encuentra en la lejanía, en los remotos y ocultos lugares de la tierra, está en uno mismo. Qué poco innovadora soy, esto lo sabe todo el mundo. Cualquier tratado, taller de crecimiento personal va encaminado por esos derroteros. Pero aún asi, se cierra la puerta de casa con un golpe seco, y en fondo anida la esperanza de toparse por esos mundos con algo diferente, único, especial. No terminamos de creer que lo mágico se puede encontrar lanzando una leve mirada al interior de uno mismo.
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1 comentario:
Querida Ana, espero disfrutes tu viaje, todo viaje, cualquier viaje. Siempre hacia adentro, aunque recorramos el mundo, recorriendo nuestro mundo,entendiendo entonces mejor otros mundos, cada vez más cerca de nosotras mismas. Cariños Ana Ferreira (antes ar`tista)
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