miércoles, 28 de mayo de 2008

El otro yo

Se trataba de un muchacho corriente: en los pantalones se le formaban rodilleras, leía historietas, hacía ruido cuando comía, se metía los dedos a la naríz, roncaba en la siesta, se llamaba Armando Corriente en todo menos en una cosa: tenía Otro Yo.

El Otro Yo usaba cierta poesía en la mirada, se enamoraba de las actrices, mentía cautelosamente, se emocionaba en los atardeceres. Al muchacho le preocupaba mucho su Otro Yo y le hacía sentirse imcómodo frente a sus amigos. Por otra parte el Otro Yo era melancólico, y debido a ello, Armando no podía ser tan vulgar como era su deseo.

Una tarde Armando llegó cansado del trabajo, se quitó los zapatos, movió lentamente los dedos de los pies y encendió la radio. En la radio estaba Mozart, pero el muchacho se durmió. Cuando despertó el Otro Yo lloraba con desconsuelo. En el primer momento, el muchacho no supo que hacer, pero después se rehizo e insultó concienzudamente al Otro Yo. Este no dijo nada, pero a la mañama siguiente se habia suicidado.

Al principio la muerte del Otro Yo fue un rudo golpe para el pobre Armando, pero enseguida pensó que ahora sí podría ser enteramente vulgar. Ese pensamiento lo reconfortó. Sólo llevaba cinco días de luto, cuando salió a la calle con el propósito de lucir su nueva y completa vulgaridad. Desde lejos vio que se acercaban sus amigos. Eso le lleno de felicidad e inmediatamente estalló en risotadas.

Sin embargo, cuando pasaron junto a él, ellos no notaron su presencia. Para peor de males, el muchacho alcanzó a escuchar que comentaban: «Pobre Armando. Y pensar que parecía tan fuerte y saludable». El muchacho no tuvo más remedio que dejar de reír y, al mismo tiempo, sintió a la altura del esternón un ahogo que se parecía bastante a la nostalgia. Pero no pudo sentir auténtica melancolía, porque toda la melancolía se la había llevado el Otro Yo.
Mario Benedetti

Aceitunas recién arrancadas del árbol

Ayer me contó una amiga como sus despertares eran tan amargos como comerse una aceituna recién arrancada del árbol. Como, su boca amanecía seca como el esparto. Como, cuando ojeaba a través del vidrio de su ventana el día luminoso y apetecible ella lo veía gris y roñoso. Como, la ausencia en el hueco de su cama se le instalaba en el hueco de su alma. Ayer me comentaba una amiga que la presencia continúa del otro en sus retazos de vida había desaparecio y, como, su cuerpo se había hecho añicos al igual que un trozo de vidrio al caer al suelo y desparramarse en mil pedazos. Yo escuchaba y entendía , ¿por qué quién no ha sufrido el abandono y la pérdida en algún recodo del camino?. Como dicen los sabios, todo se va transformando, de la amargura y la rabia se pasa a la tristeza y al dolor, y paso a paso lentamente, parando en una y en otra estación todo se va dejando atrás y por un pequeñito agujero se va filtrando un leve destello de luz y el deseo de seguir disfrutando, peleando, aprendiendo, y, ¿ quién sabe?, tal vez volver a amanecer con la boca seca y áspera del rastro de las aceitunas recién arrancadas del árbol.

martes, 20 de mayo de 2008

El escondite perfecto

En el principio de los tiempos, se reunieron varios demonios para hacer una travesura. Uno de ellos dijo: "Debemos quitarles algo a los humanos, pero, ¿qué les quitamos?"

Después de mucho pensar uno dijo: "¡Ya sé!, vamos a quitarles la felicidad, pero el problema va a ser dónde esconderla para que no la puedan encontrar"

Propuso el primero: "Vamos a esconderla en la cima del monte más alto del mundo" ....a lo que inmediatamente repuso otro: "No, recuerda que tienen fuerza, alguna vez alguien puede subir y encontrarla, y si la encuentra uno, ya todos sabrán donde está"

Luego propuso otro: "Entonces vamos a esconderla en el fondo del mar“ y otro contestó: "No, recuerda que tienen curiosidad, alguna vez alguien construirá algún aparato para poder bajar y entonces la encontrará"

Uno más dijo: "Escondámosla en un planeta lejano a la Tierra" y le dijeron: "No, recuerda que tienen inteligencia, y un día alguien va a construir una nave en la que pueda viajar a otros planetas y la va a descubrir, y entonces todos tendrán felicidad".

El último de ellos era un demonio que había permanecido en silencio escuchando atentamente cada una de las propuestas de los demás. Analizó cada una de ellas y entonces dijo: "Creo saber dónde ponerla para que realmente nunca la encuentren".

Todos voltearon asombrados y preguntaron al mismo tiempo: "¿Dónde?". El demonio respondió: "La esconderemos dentro de ellos mismos, estarán tan ocupados buscándola fuera, que nunca la encontrarán".

Todos estuvieron de acuerdo y desde entonces ha sido así: “el humano se pasa la vida buscando la felicidad sin saber que la trae consigo”.

domingo, 18 de mayo de 2008

Aunque tú no lo sepas

Como la luz de un sueño,
que no raya en el mundo pero existe,
así he vivido yo,
iluminando
esa parte de ti que no conoces,
la vida que has llevado junto a mis pensamientos.

Y aunque tu no lo sepas, yo te he visto
cruzar la puerta sin decir que no,
pedirme un cenicero , curiosear los libros,
responder al deseo de mis labios
con tus labios de whisky,
seguir mis pasos hasta el dormitorio.
También hemos hablado
en la cama, sin prisa, muchas tardes,
esta cama de amor que no conoces,
la misma que se queda
fría cuando te marchas.

Aunque tú no lo sepas te inventaba conmigo,
hicimos mil proyectos, paseamos
por todas las ciudades que te gustan,
recordamos canciones, elegimos renuncias,
aprendiendo los dos a convivir,
entre la realidad y el pensamiento.

Espiada a la sombra de tu horario
o en la noche de un bar por mi sorpresa.

Así he vivido yo,
como la luz del sueño
que no recuerdas cuando te despiertas.

LUIS GARCÍA MONTERO

La rana que quería ser auténtica

Había una rana cuyo único objetivo en la vida era ser auténtica y todos los días se esforzaba y luchaba por conseguirlo.

Primero se compró un espejo y se pasaba las horas mirándose en él, buscando su autenticidad. Unas veces le parecía encontrarla y otras no, pero esto dependía del humor con el que se había levantado.

Después pensó que su auténtico valor dependía de lo que la gente pensara de ella, así que comenzó a peinarse, vestirse y actuar para agradar a la gente.

De esta forma descubrió que lo que más llamaba la atención de su cuerpo eran sus patitas, así que comenzó a ejercitarlas y cuidarlas, saltando y haciendo acrobacias que arrancaban los aplausos de la gente.

Tanto se obsesionó, que dispuesta a todo para que la consideraran una auténtica rana, se dejó arrancar las ancas para que se las comieran y tuvo que escuchar con amargura: ¡hummm que rana más buena, parece pollo!

domingo, 11 de mayo de 2008

será como aquella canción de los años 80

Hay quien mira a lo lejos, entornando ligeramente los
ojos, y no deja escapar detalle en la distancia.
Y hay quien mira de cerca sorprendiéndose de lo nuevo
y diferente que puede resultar lo cotidiano.
Hay quien mira hacia adentro, y hay quien lo hace hacia afuera.
Los hay que miran de frente, y los hay que lo hacen circunvalando
Pero el truco siempre es el mismo: mirar
Y cuando miras ves
" Será como aquella canción de los años 80" es el fruto de mirar a lo largo de varios años. ¿Cómo?
Ven y ... mira

viernes, 9 de mayo de 2008

Cuento del desierto


Anouk vivía en los oasis del gran desierto, su familia se dedicaba al transporte de especias.
Tenían veinte camellos que cuidaban con esmero, no en vano eran la fuente de su sustento.
Ella era feliz, trabajaba junto a sus hermanos y hermanas y mientras lo hacían cantaban, luego al caer la noche se sentaban alrededor de la hoguera y contaban historias.
Anouk tenía una costumbre y era que todas las mañanas, al amanecer, salía de su tienda y de pie, mirando al cielo con sus manos abiertas, en ofrenda, elevaba unos granos de trigo, luego, cuando sus manos estaban arriba, sobre su cabeza, los dejaba caer.
Un día sus padres vieron lo que hacía y le preguntaron:_¿ Anouk, para qué haces eso?_.
Ella contestó :
Todos formamos una gran familia, tanto las personas como las plantas y los animales, ofrezco cada día un poco de alimento al viento para que lo reparta con equidad y así a ninguno nos falte.

miércoles, 7 de mayo de 2008

Queda prohibido


Queda prohibido llorar sin aprender,
levantarte un día sin saber qué hacer,
tener miedo a tus recuerdos…

Queda prohibido no sonreir a los problemas,
no luchar por lo que quieres,
abandonarlo todo por miedo,
no convertir en realidad tus sueños…

Queda prohibido no intentar comprender
a las personas,
pensar que sus vidas valen menos que la tuya,
no saber que cada uno tiene su camino y su dicha…

Queda prohibido no crear tu historia,
no tener un momento para la gente que te necesita,
no comprender que lo que la vida te da,
también te lo quita…

Queda prohibido no buscar la felicidad,
no vivir tu vida con una actitud positiva,
no pensar en que podemos ser mejores,
no sentir que sin ti este mundo no sería igual.


Pablo Neruda