
Anouk vivía en los oasis del gran desierto, su familia se dedicaba al transporte de especias.
Tenían veinte camellos que cuidaban con esmero, no en vano eran la fuente de su sustento.
Ella era feliz, trabajaba junto a sus hermanos y hermanas y mientras lo hacían cantaban, luego al caer la noche se sentaban alrededor de la hoguera y contaban historias.
Anouk tenía una costumbre y era que todas las mañanas, al amanecer, salía de su tienda y de pie, mirando al cielo con sus manos abiertas, en ofrenda, elevaba unos granos de trigo, luego, cuando sus manos estaban arriba, sobre su cabeza, los dejaba caer.
Un día sus padres vieron lo que hacía y le preguntaron:_¿ Anouk, para qué haces eso?_.
Ella contestó :
Todos formamos una gran familia, tanto las personas como las plantas y los animales, ofrezco cada día un poco de alimento al viento para que lo reparta con equidad y así a ninguno nos falte.
2 comentarios:
Bienvenida al blog guapa.
Hola, Pil, bonita historia. bienvenida.
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