viernes, 26 de febrero de 2010
SE FUE
con la luz pariendo entre los visillos, se fue. La compañía aferrada durante tantos años, la compañía hostil. Desde una esquina del dormitorio mira con ojos sarcásticos porque sabe que es más fuerte, que en la batalla diaria es el vencedor. Se diluye como el charco de agua en la alcantarilla al compas del calor, se evapora, se va. Su ausencia allana el camino, despeja el bosque interior, donde en el fondo en un oscuro recoveco se acurruca la figura pequeña, vulnerable y tierna. Su imagen nos evoca un rostro conocido, unas manos amigas, un rictus impreso en el mapa de la memoria. La palma de la mano se extiende amistosa, levanta suave y con lentitud la pequeña figura, en un instante se alejan unidas, caminan, se van
miércoles, 24 de febrero de 2010
UN BESO
La confundí con una mariposa, leve aleteo que rozó mis labios, mis pómulos. Mis párpados cerrados sintieron un suave gemido, un latido se incorporó al ambiente. Quise romper el hechizo y entreabrí fugazmente mis ojos, intuí unas alas coloreadas, intuí de refilón una sombra en movimiento. Desperté del sueño entre brumas y desconciertos. Desperté asombrada de las sombras alargadas, del olor de las flores saturando el ambiente, de las mariposas celestes compañeras impenitentes del romántico desvelo. Desperté sola, sintiendo una ansiedad inconsolable. Añorando el aleteo, el roce, el beso esquivo, el beso fraudulento,
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