miércoles, 24 de febrero de 2010
UN BESO
La confundí con una mariposa, leve aleteo que rozó mis labios, mis pómulos. Mis párpados cerrados sintieron un suave gemido, un latido se incorporó al ambiente. Quise romper el hechizo y entreabrí fugazmente mis ojos, intuí unas alas coloreadas, intuí de refilón una sombra en movimiento. Desperté del sueño entre brumas y desconciertos. Desperté asombrada de las sombras alargadas, del olor de las flores saturando el ambiente, de las mariposas celestes compañeras impenitentes del romántico desvelo. Desperté sola, sintiendo una ansiedad inconsolable. Añorando el aleteo, el roce, el beso esquivo, el beso fraudulento,
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