jueves, 27 de noviembre de 2008

MEMORIA

De pequeña ansiaba bailar, yo, que siempre he soñado despierta al anocechecer, acurrucada en mi cama, abrazada a las telas y las mantas me imaginaba que bailaba. Cuano de niña relizaba alguna faena, me evadía de el hastío que me producía el trabajo. porque danzaba. Debía ser tal mi ensimismamiento y mi despiste que día si, día también, recibía algún toque de atención. Nunca cargado de cariño, más bien de rencor y desilusión. Crecí y anidó en mi corazón la idea de que aquello lindo que me hacía estar conectada con la vida no era nada saludable ni muy bien visto. Adulta ya, vivo entre dos aguas, la pereza que me produce inciar un baile, un salto al precipicio y la desgana de seguir atada a lo que se espera de mi

No hay comentarios: